jueves, 29 de octubre de 2009

Ética en el Islam

Dice el sagrado Corán: ¡Adopta la disculpa, y ordena el bien, y apartate de los necios!. Son tres recomendaciones dirigidas al profeta que contienen todo un proyecto ético para la vida del hombre.

La investigación ética en el Islam ha sido muy amplia. "Ética" se dice en árabe `Ilmu -l-Júluq, "ciencia del carácter" o "del comportamiento humano". También existe un término en árabe, que tiene que ver con "ética", que es el de ádab, "ética", "cultura", "dominio de la lengua árabe"(lo cual constituye toda una ciencia), y "cortesía en el trato". Hay un aspecto de la ética cultivado por la mística, llamada "sufismo", tasáuuf en árabe, según el cual el que se realiza éticamente alcanza el amor divino y los grados espirituales.


La ética islámica es sapiencial, no es individual, de libre opinión exclusiva, puramente especulativa, sin recurrir a la tradición ni a la práctica concreta. Es ambas cosas, teórica y práctica: hay una tradición, por una parte, y por otra está los actos del individuo. Es principalmente cognitiva, el conocimiento constituye la base y la guía de todo asunto ético, y la ética quiere procurar el mayor conocimiento posible para la persona.


La ética islámica es eudemónica, es decir busca la felicidad. El alma fue creada, según el Islam, para el goce, no para el sufrimiento. Dijo el Profeta: "Este es un mundo de goces, y el mejor es la esposa buena". Su meta es conocer a Alá, Quien es el goce máximo, la felicidad total. Es una ética contemplativa, intelectual, no simplemente abstracta, quiere alcanzar la meta que se propone, la felicidad en este mundo y en el otro, la visión real de las Luces divinas.


Luego, el eje de la ética islámica es el conocimiento de Alá y de sí mismo, no es un objeto externo. Cuidando la propia alma y descubriéndola alcanzamos el bien sumo y la felicidad.


El olvido de Alá corresponde al olvido de sí mismo, el recuerdo de Alá al recuerdo de sí. La responsabilidad sobre el bien y el mal está en el hombre, Alá no se beneficia con las buenas obras, sino el hombre.

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